23 sept. 2015

6 meses

Han pasado seis meses y recién empieza todo.
Si la vuelta a la rutina es ya dura de por sí, súmale un bebé que comienza la alimentación complementaria, una mamá que vuelve a trabajar, la vuelta al cole, la adaptación a la guardería...

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Sorprendentemente, lo llevamos más que bien. Tanto A como N, y porque no negarlo, yo, somos rutinarios. Nos encanta saber exactamente que viene después. Cómo si llevaramos un reloj suizo incorporado nos levantamos cada día a la misma hora (si, los fines de semana también), nos gusta comer siempre en el mismo sitio de la mesa, etc.

Lo de volver a trabajar no se lleva tan bien, para que lo vamos a negar. Mi único privilegio como autónoma es poder decidir cuando volver a trabajar, a pesar de no cobrar un duro. (los autónomos no alargamos la baja maternal con la lactancia, sino con una excedencia que no tiene ni siquiera ese nombre)
Porque esta vez hice las semanas obligatorias y le pasé el resto de mi baja al papá (que también es autónomo y la disfruto "a tiempo parcial"). Ya sabíamos que el final de mi baja maternal coincidia con el fin de curso y que no podíamos permitirnos pagar para que alguién cuidara de los peques en verano. Además, con lactancia materna exclusiva volver a las 16 semanas debe ser toda una odisea.

Pero, todo sea dicho, el verano se me hizo largo. Lo de ser mamá full time no va conmigo. Cuánto admiro a los profesores de guardería y infantil. ¡ Si a mí dos juntos ya me sacan de mis casillas!

No sólo ellos comienzan un nuevo curso. Sigo estudiando a distancia y ya van 8 años! Y todavía veo lejos el final. Y también debería volver a ponerme con el proyecto final de arquitectura, que a este paso me va a pillar el plan Bolonia. Y el no título de casi-arquitecta con 34 años ya pesa. Pero ya me direis de dónde saco el tiempo, si estoy escribiendo con un bebé en el regazo mientras vigilo por el rabillo del ojo que hace la niña con mi telefono en la mano. Y sólo son las 7 de la mañana!

No quiero ni pensar en cuando empieze a gatear y estirarle el pelo a su hermana... no podríamos plantarnos en los 6 meses y dejar de crecer? Siento que en el frenesí de la vida diaria nos perdemos tantas cosas. ¿Cuántos momentos no deseariamos congelar y volver a vivirlos a cámara lenta? Su primera carcajada, su primer diente, la primera papilla... Sólo tiene 6 meses y ya siento que hay momentos que no volveran.



5 comentarios:

  1. Aix, me haces saltar la lagrimilla, yo escribo con una mano mientras mi bebé de mes y medio me agarra la otra y se va durmiendo en mi regazo. No tengo tiempo de nada en esta vida pero lo único que deseo es quedarnos así para siempre...

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  2. Una vez oí una frase que es una gran verdad: Con niños los días son largos pero los años son cortos. Crecen en un plis y antes de que te des cuenta son dos adultos. Disfruta de cada momento, en nada jugarán juntos un montón

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  3. Tienes mucha razón.. Todo pasa demasiado rápido. Y cuando llega la noche, y repasas el día, confieso que hay veces que me dan ganas de despertarla para volver a oir la historia que le pasó en el patio del cole..
    Nosotras también somos rutinarias, mismos horarios, mismas actividades, mismo sitio en la mesa. En el ajetreo diario que es estar solas, a mí al menos, me ayuda a no terminar de loca con el pelo para atrás.
    Abrazos y felicidades por estos 6 meses!!

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